martes, 9 de diciembre de 2008

Las verdades de ayer y de hoy

Las verdades de ayer no son las verdades de hoy. A lo largo del peregrinar por la vida vamos conociendo realidades parciales, que se transforman en realidades totales a traves del pequeño “agujero” de realidad que somos capaces de ver.

A medida que vamos creciendo físicamente, en edad o en conocimientos, ese pequeño agujero se va haciendo mayor, y nuestra percepción de la realidad total va cambiando y se va adaptando a ese nuevo tamaño de “agujero”.

Pero el ser humano (unos más que otros) suele ser soberbio e intolerante, y siempre cree que su agujero es el todo, la visión total de la realidad. Esto ocurre a nivel “macro” y a nivel “micro”.

A nivel “macro”, a lo largo de la historia todos los “sabios” de cada momento comenten siempre el mismo error: Creer que su realidad es la única y que sus conocimientos son verdades en valor absoluto, no revisables, dado que han llegado a conocer la verdad. Eso mismo ocurre con los sabios de hoy en día.

A nivel “micro” no hay que mirar al lado para comprobar como la mayor parte del personal procede a generalizar experiencias particulares como si fueran dogmas de fe, cuando en realidad son lo que son, experiencias particulares.

En mi opinión falta un poco de tolerancia, visión de totalidad, y “subirse a la mesa” como en “El club de los poetas muertos”.



Ya se... ya se... hace seis meses... pero un día por otro...

lunes, 2 de junio de 2008

El azar

¿Cómo funciona el azar? Nadie lo sabe. Al menos cuando hablamos de un único suceso aislado. Si alguien descubriera como funciona, ese alguien se forraría, o bien, se acabó el negocio para los casinos, loterías y demás.

Muchas veces pienso que un nuevo Newton del siglo XXI va a tirar una manzana al aire (en este caso un dado) y va a descubrir las leyes que rigen ese azar. Entre tanto llega esa mente privilegiada, no nos queda más remedio que aguantarnos.

No me gusta el azar. Prefiero ser yo quien maneje mi vida. Sin embargo, he descubierto (hace ya bastante) que por mucho que nos queramos abstraer al azar este nos persigue, y no se puede vivir ajeno a él. El azar forma parte de todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida. Decía Luis del Val que nacer en sí mismo ya es una lotería. Imaginemos cuantos espermatozoides de papá iban en busca del óvulo de mamá. Otro espermatozoide diferente, u otro óvulo diferente habría hecho que el indivíduo que soy hoy hubiera sido otro.

Después donde caemos. Hemos nacido aquí, pero si hubieramos nacido en otro barrio, en otra provincia o en otro país nuestra vida sería completamente diferente. No conoceríamos a las mismas personas, ni tendríamos los mismos conocimientos ni tampoco, probablemente, las mismas aficiones.

Siempre pienso que he tenido mucha suerte de haber conocido a mi pareja. Pero si cualquiera de las veces, solo una, en que el camino de mi vida se ha bifurcado en dos, y mi vida hubiera ido por el otro lado, hoy no estaríamos juntos, ni probablemente nos habríamos conocido.

No se si existe el destino, pero lo que sí que tengo claro es que existe el azar. Y que no soy yo quien lo controlo. Nunca sé las consecuencias posteriores de mis decisiones, y por lo tanto, mi elección está truncada. Y eso sin condicionar los azares externos, aquellos que hacen que cuando planeas ir a la playa llueva, o que la puñetera bolita no salga como tú habías previsto.

En fin, que seguiremos sin controlar nada, bien sea por el destino, bien sea por el azar.

viernes, 1 de febrero de 2008

La democracia

Post movido al nuevo blog de reflexiones de Yoddah.

Puedes leer esta entrada AQUI.

sábado, 5 de enero de 2008

La teoría del espejo

Leía el otro día por ahí sobre la historia de una persona “agraviada”. Esa persona se había ofendido por unos comentarios y sin decir nada se fue de forma abatida y sin dar explicaciones.

Los “agraviadores”, en vez de ejercer la autocrítica (¡Que de moda está esa palabra y que poco de moda está el ejercer lo que esta palabra significa!) se quedaron panchos y tranquilos echando la culpa a la persona que se había ido porque «algún problema tendría que arreglar consigo misma», o, «si le escuece es porque tiene algo pendiente, algo que curar», o «lo que vemos de los demás en realidad es lo que tenemos que arreglar nosotros», o «el que se pica, ajos come».

En mi opinión una ofensa es una ofensa. Y en una ofensa participan dos actores, el ofensor y el ofendido. Para el ofensor es mucho más sencillo echar balones fuera y utilizar conceptos carentes de sentido y obtenidos de la nada.

Pondre ejemplos:

1. Si a alguien le dices que es feo y se ofende, el ofensor dirá que es que tiene un problema con el tema de la apariencia física, y que es feo en realidad.
2. Si a alguien le dices que está gordo y se ofende es, según el ofensor, porque en realidad está gordo y no ha aceptado su obesidad.
3. Si a alguien le dices que es un ingrato y se ofende, es porque además de ser ingrato, tiene un problema con la aceptación de ese defecto.

Yo creo que si a cualquiera le llamas feo y no es cierto, tiene todo el derecho del mundo a ofenderse y eso no significa que tenga un problema. Si a alguien feo le llamas feo también tiene todo el derecho del mundo a ofenderse porque es una falta de respeto.

Quizás lo que ocurre con muchas personas que tiran del argumento del espejo es que no respetan al prójimo como deberían porque o bien se creen en posesión de la verdad absoluta, o bien son conscientes de sus limitaciones y utilizan la teoría para justificar su daño a los demás, lo cual no dice mucho bueno de ellos.

En una situación así pienso que es mucho más constructivo y productivo el que el ofensor se preguntase que ha hecho o dicho para ofender, pida disculpas y no vuelva a ofender.

Puede parecer de perogrullo, pero para algunos no es así.

Quizás si el ofensor se pusiera en el pellejo del ofendido, si fuera capaz de ver el mundo desde los ojos del otro o si se subiera a la mesa para poder ver las cosas desde otro punto de vista, no solo su único y egocéntrico punto, todo sería mucho más sencillo, aunque me temo que en estos casos el ofensor está tan arriba en su nube que no bajará jamás.

jueves, 3 de enero de 2008

El vacío

Como sigo tragándome los documentales sobre el universo (los recomiendo encarecidamente a aquellos que dispongan del canal de historia) me vienen a la cabeza reflexiones que me están cambiando la forma de pensar sobre las bondades de la profesión de astronauta.

Siempre me ha fascinado la posibilidad de un viaje espacial y mucho más la posibilidad del paseo por el vacío del espacio.

Recuerdo en el libro 2010 cuando están orbitando alrededor de Io (satélite de Júpiter) las dudas del profesor Floyd, y sus mareos simplemente mirando hacia abajo a una altura considerable (ya he dicho que estaban en órbita) cuando salían de la Leonov para ir a la Discovery. Recuerdo cuando lo leí que me sorprendió e imaginé que a mi no me ocurriría.

Pero no lo había mirado desde la óptica que lo miro ahora: El espacio es vació y oscuro, la nada. Es negro, completamente negro y vacío. Es como flotar sobre un gran abismo donde no puedes ver el fondo. Visto de esa manera no se si disfrutaría de un paseo espacial…

Hablando el otro día con alguien me comentó algo curioso y que para algunos puede ser inquietante: ¿Y si al morirnos vamos a un sitio así????

De momento estamos aquí y el único universo que puedo contemplar es el cielo estrellado de una noche despejada, y la vista merece la pena. Quizás en el vacío del espacio la vista sea aún mejor y el vacío sea lo de menos.

Cuando baje el precio de los viajes a la ISS (Estación espacial internacional) prometo apuntarme, porque con lo que cuestan ahora, o me da por inventarme una religión, o digo que me he "iluminao", o lo tengo chungo.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Las "terapias" alternativas

Existen multitud de ellas. Y su número crece, exponencialmente a la buena fe de los clientes potenciales y a la falta de escrúpulos de algun@s que ven un negocio redondo en “inventarse” una nueva disciplina, bien sea por ciencia infusa, o porque alguien ha “bajado” a contárselo, o simplemente tras el invento de una historia sobre sus orígenes.

Por suerte o por desgracia he probado unas cuantas, y creo que puedo asegurar que su eficacia en muchos casos no existe, en otros no produce lo que supuestamente debe producir y en otros las personas supuestamente cualificadas no lo están tanto, acabando con el buen nombre de la disciplina en cuestión. No digo que ninguna funcione. Algo he probado que, al menos en mi caso, tuvo ciertos resultados, aunque en ninguna de las disciplinas que probé obtuve los resultados que dicha disciplina prometía. Supongo que hay casos donde la disciplina no lo es tal, simplemente es un invento del autor, en otros casos el parecido de la disciplina actual con la originaria es solo el nombre, y en otros casos el supuesto terapeuta es un farsante que presume de unas aptitudes y conocimientos que no posee. De todo hay.

Musicoterapia, risoterapia, reiki usui, reiki egipcio, flores de bach, tecnica metamorfica, cuencos tibetanos, auriculoterapia, aromaterapia, biomagnetismo, orinoterapia, geoterapia, masoterapia, vinoterapia, reflexoterapia, hidroterapia, cromoterapia, Ho'oponopono… Estas solo son unas pocas de aquellas que te prometen salud y bienestar si las practicas. En muchas de ellas debes estar relajado en una camilla y el “terapeuta” realiza algún tipo de manipulación, bien con sus manos, bien con un accesorio, por lo que el conseguir relajarse es relativamente fácil. Esa relajación es una prueba de su funcionamiento para aquellos que las venden, cuando probablemente se conseguiría de todas formas si el paciente se echa en una camilla con incienso y una música suave..

No obstante, dentro de las personas que practican estas cosas hay diversas categorías. Existen aquellos que tienen escrúpulos y te avisan de que la disciplina no es nada milagroso y que conseguirá relajarte y es posible que nada más. Pero hay otros que no los tienen y se atreven a pronosticar la curación de enfermedades graves, obviamente sin ningún resultado contrastable. Contra aquellos sería deseable que la ley actuase y dieran con sus huesos donde suelen dar otros estafadores. Supongo que todo llegará.
A ver si el año 2008 llega mejor que el 2007. Es algo que espero y deseo.

lunes, 24 de diciembre de 2007

El universo

Estaba viendo un documental sobre el universo que pusieron en el canal de historia donde se contaban datos que aunque conocidos, está bien que sean recordados, porque ponen a cada uno en su lugar.

Resulta que nos creemos el centro del universo, que si todo lo que hacemos influye, que si tenemos un pacto con el universo y un millón de milongas de esas.

Pues no, resulta que somos unos seres insignificantes que pueblan un planeta insignificante que gira alrededor de una estrella enana dentro de una galaxia formada por varios billones (con b) de estrellas, que a su vez pueden tener sus propios planetas. Estamos dentro de nuestra galaxia, no en el centro, sino en la periferia. Para que nos demos cuenta de lo insignificante que es nuestra galaxia, dentro del universo visible también se pueden ver varios billones (también con b) de galaxias.

Un par de datos que nos pueden hacer una idea de lo que representa el sistema solar dentro de la vía láctea (la galaxia a la que pertenece el sistema solar):

1. Hay más estrellas solo en la vía láctea que granos de arena en todas las playas de la tierra. Eso puede hacernos una idea de la cantidad de “tierras” que puede haber por ahí y de “seres” egocéntricos que se creen que el universo está allí solo para ellos.

2. Si el sol representa en tamaño el punto de esta “i”, la vía láctea es mayor que todo estados unidos. Somos así de insignificantes.

Así que cuando alguien me cuente lo importantes que somos, o que lo que hacemos influye en el universo, simplemente me acordaré de estos datos y me reiré un poquito.

Por cierto, que lo paseis bien esta noche, y cuidado con el turrón que se va a los michelines.

martes, 6 de noviembre de 2007

El cielo y el infierno

Doy por hecho que el papa, obispos y demás individuos pertenecientes al clero de alto rango creen en el cielo y en el infierno.

También imagino que se creen lo que predican y que, por tanto, si se miente o se roba se incumplen los 10 mandamientos. Imagino que aunque no se diga explícitamente “no torturarás” los torturadores tampoco tienen precisamente ganado el cielo.

Pues bien, hay un programa que hace el Gran Wyoming en la sexta. Se llama el intermedio y el par de veces que lo he visto me ha gustado bastante. Si no fuera por él no sabría que en la última beatificación masiva (otro día tengo pensado hablar de lo ridículo que me parece eso) se beatificó al padre Gabino Olaso Zabala, recordado entre otras cosas por la patada que propino en la cabeza a un sacerdote filipino próximo a las fuerzas independentistas a finales del siglo XIX cuando estaba siendo torturado, jaleando dicho padre a los torturadores.

¿Cómo es posible que “se eleve a los altares” a semejante personaje?

Eso me hizo reflexionar sobre algo que pienso a menudo. ¿Cómo es posible que los católicos te digan que si mientes o matas o robas incumples los mandamientos y no vas al cielo?¿Se lo creen ellos? Evidentemente no se lo pueden creer, porque si se lo creyeran me temo que la curia de alta graduación iría de patitas y sin freno a las calderas de Pedro Botero. Así que o toman por idiotas a los feligreses, o es que se creen que arrepintiéndose antes de morirse se van a librar.

Esta misma idea vale para aquellos que se autoproclaman como adalides de la bondad o de la pureza, y luego cuando no les mira nadie hacen lo contrario de lo que pregonan y tienen mentes y pensamientos oscuros.

Definitivamente el cielo no existe, porque si hay que hacer lo que dicen para ir allí, estará desierto. Y el infierno con overbooking…


Por cierto, me temo que en las próximas semanas no dispondré de todo el tiempo del que me gustaría disponer, y por tanto, el ritmo de publicación de entradas será lento. Disculpas y tal.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Los sentidos

Hoy estaba leyendo un artículo sobre sondas espaciales y comentaban que todo lo que conocíamos del espacio se basaba en unos espectros de ondas concretos, luz visible, infrarrojos..., y el autor divagaba sobre lo que nos estaremos perdiendo... comparaba el tema a lo que ocurriría si solo tuviéramos un sentido.

En la naturaleza, la mayor parte de los animales tienen algunos sentidos menos desarrollados que nosotros, pero alguno mucho más desarrollado. Por lo tanto, aunque tengamos cinco sentidos hay mucho que nos perdemos de la naturaleza, no oimos ni olfateamos como un perro, ni vemos como una mosca ni tenemos el tacto de una serpiente.

¿Y si hay muchos más sentidos que 5 y no lo sabemos? Cuanto nos estaríamos perdiendo entonces... Aunque si recordais la película de M. Night Shyamalan "el sexto sentido" es posible que sea mejor quedarse en cinco y además medio atrofiados. Quizás no merezca la pena percibir aquello que no percibimos.

En cualquier caso, ojos que no ven... (nunca mejor dicho)...

No creo que un murciélago eche de menos ver, si nunca ha visto*. Del mismo modo no podemos echar de menos no tener sentidos para percibir algo que nunca hemos percibido...

Bueno, como divagación por hoy está bien.

*Nota: Los murciélagos sí que tienen ojos y pueden ver, aunque se orientan principalmente por el oído

lunes, 15 de octubre de 2007

Virus

Hoy es el " Blog Action Day ". En este día, más de 5000 bloggers pondrán en sus blogs una entrada sobre medio ambiente.

Mi blog es mínimo, pero no quería dejar de poner mi granito, con algo que siempre he pensado.

Siempre que pienso en alguien con cancer o alguien con Sida, o cualquier otra enfermedad que implique alguna forma de parasitismo pienso que si los parásitos supieran que al crecer de forma tan desmesurada iban a matar al anfitrión y de este modo iban a desaparecer ellos también se lo pensarían dos veces e intentarían proteger a aquel organismo del que dependen.

Pues no. El ejemplo es lo que está pasando en la tierra. El paralelismo es notorio: Nosotros somos los parásitos que vivimos a costa de nuestro anfitrión, la tierra. Nos dedicamos a acabar con sus recursos, hacemos que se enferme, y si no hace nadie algo, antes de que nos demos cuenta, llegaremos a acabar con el "organismo" del que dependemos. Y de ese modo acabaremos con nosotros mismos.

¿Nos detiene eso? Parece que no. Y se supone que somos seres inteligentes.

La evolución

Oí en algún lugar que lo siguiente en que evolucionaría el hombre es en la desparición del apéndice o de la muela del juicio. También se habla de una hipertrofia del dedo gordo debido al uso del ratón o a una modificación de las vértebras debido al tiempo que pasamos sentados.

Yo creo que no, creo que el siguiente paso en la evolución pasará por el control del dolor debido al uso masivo de analgésicos.
El dolor es bueno, en tanto en cuanto que hace que tomemos medidas. Me duele el dedo y por ello tengo cuidado con el dedo y no lo utilizo hasta que se cura; me duele el estómago y por ello tengo cuidado con lo que como hasta que el estómago se cura.

Pero por ejemplo, en una migraña… ¿Para que sirve el dolor? Y no solo en el caso de una migraña. El típico dolor de espalda asociado a un pinzamiento nervioso, el de la artrosis, el de una hemorroide… El siguiente paso en la evolución ha de ser la desaparición de los dolores que no sirven para nada o al menos su control.

Otra cosa en la que puede evolucionar el ser humano es en un hígado más resistente y eficiente, para soportar el castigo a que se le somete los fines de semana, y poder metabolizar el alcohol consumido sin dañarse y de una forma eficiente.

De todas formas ni yo, ni ninguno de los que leeis esto podreis comprobar hacia donde evolucionará el ser humano pero sería una porra interesante, ¿no?

domingo, 7 de octubre de 2007

La estadística y la suerte

La estadística, según dicen, se cumple siempre. Sin embargo no siempre se cumple de la misma manera. El que de 60000 veces que tiremos un dado haya como resultado aproximadamente 10000 veces uno y 10000 veces pueda salir dos no quiere decir que si yo tiro el dado 6 veces me vaya a salir cada vez un número distinto. Si así fuera los casinos se morirían de hambre.

Si aplicamos eso a la vida de andar por casa existe un componente de incertidumbre que, aunque a nivel global no exista porque la estadística se cumpla casi matemáticamente, a nivel particular sí que existe, y entonces entra en juego lo que conocemos como suerte.

Realmente la suerte no existe, no es tal. La suerte no es más que una desviación individual de la estadística que a nivel general no tendría repercusión. Sin embargo, esas desviaciones son las que hacen que a nivel local haya gente que le toque la lotería y se hagan ricos y haya otros que pierdan la pareja, la familia, el trabajo y yo que sé que cosas más. Lo achacamos a la suerte, pero al final son matemáticas, y aunque se pueden predecir los resultados para un grupo muy numeroso no se pueden predecir solo para un individuo, al menos con las herramientas que tenemos por aquí, ya que los videntes no usan la estadística.

Las tertulias

Hoy en día puede ser “periodista” cualquiera. Y no me refiero a los programas del corazón, de los que no digo nada porque apestan y no hacen falta razones, solo hay que ver medio minuto de cualquiera de ellos haciendo zapping.

Me refiero a las tertulias. En esos programas todo el mundo sabe de todo, y si no sabe se lo inventa porque el que se queda callado no repite. Y entonces asistimos a que alguien se ponga a hablar de economía sin saber de conceptos tan simples como la inflación o el producto interior bruto, o a que alguien se ponga a hablar de aeronáutica y diga que un avión vuela porque la propulsión a chorro de los motores hace que se despegue, o a que alguien diga que un motor de gasoil es peor para el efecto invernadero que uno de gasolina o que se descuelgue a comentar que las palomas tienen muñones en las patas porque son mutantes.

Y el problema es que aquellas personas con poco o ningún espíritu crítico dan todas esas cosas por ciertas porque “sale en la tele y tiene que ser verdad”, y aumenta la incultura que ya existe de un modo galopante en algunos sectores de la sociedad.

Ser tertuliano es muy sencillo. Algunos consejos para poder ser un buen tertuliano y ganarte la vida con media hora de “trabajo” al día podrían ser:

- Lo más importante: No te quedes callado nunca. Sepas o no sepas del tema di algo, aunque solo sean palabras huecas.
- Parafrasea a alguien conocido. A veces parece que se aprenden tres o cuatro citas y utilizándolas de forma dosificada ya aparentas tener idea.
- Jura que lo que dices es cierto, invéntate la fuente. Nadie la va a comprobar y siempre cuela.
- No lleves demasiado la contraria al moderador o no repites.
- Tienes que aparentar saber de todo. Piensa que los que tienes enfrente tampoco tienen ni pajolera idea, así que no importa que tu burrada sea la mayor.
- Si sacas una foto a alguien famoso o conoces al primo de la cuñada de la portera de la vivienda de algún famoso ya tienes plaza.

Eso es, a grandes rasgos, lo que debes hacer para ser un buen tertuliano. No te preocupes, lo harás genial. Se necesita mucho esfuerzo para empeorar el panorama de la tertulia en España, y aún así no creo que se pueda conseguir.

Superhombres

No solo existe el superman que todos conocemos. Existen otros. No me refiero a las diferentes versiones de héroes, ni a aquellos personajes de películas, generalmente americanas, que hacen y deshacen, suben y bajan, nunca les pasa nada, las balas les esquivan, sus huesos no se rompen, no les circula sangre por las venas y tienen más vidas que un gato (de esos puede que hable otro día).

Me refiero a los superhombres de verdad, a aquellos que sí que existen, aquellos de andar por casa y que arriesgan su vida a diario para que nosotros vivamos en un mundo mejor.

Hoy quiero reflexionar sobre las personas que se dedican a servicios de urgencia, bomberos, policia, rescate, voluntarios o asistencia de diversos tipos.

No es solo que hagan un trabajo encomiable, y que de vez en cuando puedan sentirse orgullosos por haber salvado vidas. Es el añadido de que cuando comienzan su jornada nunca saben si el riesgo va a estar ahí, escondido, esperando, traidor. Hoy puede ser un día tranquilo y aburrido sin nada que hacer y en cuestión de segundos deben subirse al helicóptero, al coche de bomberos, o esquivar las balas de un atracador. Y la vida no es como las películas. En la vida real los helicópteros no flotan eternamente en el aire, y si se caen no salen los ocupantes como si nada hubiera pasado. En la vida real el fuego quema, y si no tienes cuidado puedes acabar en el hospital o algo peor. En la vida real las personas no repelen las balas ni los cuchillos, ni pueden correr eternamente sin cansarse.

Nos levantamos por la mañana, salimos a la calle y seguimos con nuestra vida. Cuando oímos una sirena, o vemos despegar el helimer seguimos a lo nuestro sin pararnos a pensar que el hecho de oír esa sirena signifique que alguien está pasando por serios problemas. Son las cosas de la vida. Menos mal que esas personas que tienen problemas cuentan con personas que de mejor o peor forma, están ahí para ayudar.

Cuando pienso en su trabajo, a lo que se enfrentan y lo que consiguen, hace que me sienta pequeño, y que los problemas diarios de lo que nos quejamos pierdan su importancia, pero claro, ojos que no ven, corazón que no siente.

viernes, 28 de septiembre de 2007

¿Qué es verdad y qué no lo es?

Estaba yo divagando como me ocurre muchas veces sobre lo que es verdad y lo que no lo es. Sobre las verdades de ayer que son mentiras hoy o sobre las verdades de hoy que serán mentiras mañana.

La historia está llena de esas verdades que se transforman en mentiras con el paso del tiempo y mentiras que se transforman en verdades. Sin embargo todos actuamos como si ya se hubiera llegado al final, como si las verdades de hoy no fueran a evolucionar como casi siempre han hecho y convertirse en mentiras en un futuro.

Incluso de aquellas verdades “universales”, aquellas que no han evolucionado con el paso de los tiempos, no podemos decir que lo sean. No sabemos si mañana evolucionarán, porque esto que escribo, tampoco es verdad absoluta, puede que lo sea hoy, pero no se si lo será mañana.

De momento solo queda vivir con las verdades de hoy, y si mañana son mentira, prefiero ignorarlo. Tampoco ignorarlo de manera ciega, porque cuando el signo cambia no es agradable quedarse con cara de bobo.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Incapaz

Estoy amordazado. No se explicarme. No encuentro las palabras dentro de mi limitado vocabulario para explicar lo que bulle por mi mente.

Cuando eso ocurre es mejor parar la máquina, y esperar momentos mejores.

Así que hoy no cuento nada, no explico nada, no publico nada, solo mi incapacidad para poder explicar, para poder publicar, para poder hablar.

Es Lunes. Y el día no da para más. A currar se ha dicho.

Mañana será otro día.

domingo, 23 de septiembre de 2007

En su momento

Cuando eres un chiquillo, eres un poco de todo.
Artista, cientifico, atleta, sabio…
A veces parece que el crecimiento es un proceso de abandono de esas cosas.
Supongo que todos tenemos algo que lamentamos haber abandonado, algo que echamos de menos… que abandonamos porque eramos perezosos, o porque no pudimos despuntar… O porque tuvimos miedo.

Esto no es mio, es de “Aquellos maravillosos años”.
Pero sí que es verdad que a veces pienso en ello. Y no solo de pequeño, incluso de más mayorcito.

Lo malo es que hay cosas que tienen su momento, y si no las haces cuando toca, al final no las haces.

Pasa el momento y nunca se recupera. Como dice alguien que aprecio, el día de hoy cuando está vivido ya no vuelve. Y si no haces lo que tienes que hacer, ya no lo haces.

Pero… ¿Cómo sabemos que es lo que tenemos que hacer?

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Basura periodística

Hace tiempo que pienso en hacer una entrada sobre los tertulianos en general. Puede que la haga algún día. Pero lo que vi hoy me llevó a límites nauseabundos, peor aún de lo que uno está acostumbrado a ver en las tertulias.

Después de comer tenía puesta la cuatro porque ponen friends, y aunque los haya visto varias veces me siguen gustando. Después estaba en el sofá y empezó un programa de esos de chismorreos que presentan Boris Izaguirre y Ana García Siñeriz.

En los titulares (justo cuando suelo apagar la tele) comentaron el tema de moda: Los McCann y el tema de Madeleine, (en el foro se comentó aquí)y que tenían a un psiquiatra forense que sabía mucho del tema y con el que iban a hablar. Pudo más la curiosidad que la convicción de que esos programas son una basura y aguanté un poquito. Digo un poquito porque no soporte verlo todo, y a mitad de entrevista apagué la tele.

Resulta que en este país de zambomba y pandereta sueltan lindezas como “Es que pruebas no hay, porque si hubiera pruebas estarían acusados”, y acto seguido “Esa señora algo esconde, porque se medicaba…”. Es decir, que no hay pruebas. Lo dicen los chismosos del barrio. Pero les acusan. Y la acusación se basa en algo tan sólido como que la mujer toma ansiolíticos o antidepresivos (que en España son los fármacos más vendidos, por encima de los analgésicos). Y en evidencias como que la mujer no llora. Es decir, que si llorase sería inocente.

Y continúan con chorradas como que la defensa de los McCann se basará en tirar las pruebas de la policia portuguesa. ¿Y como quieren que se defiendan si no? Además esas “pruebas” son de risa. ADN de alguien que no aseguran que sea Madeleine al 100% en un coche que estuvo rulando por ahí 20 días después, que cogieron 20 personas, en el que fueron los gemelos y en el que llevaron efectos de la niña. ¿Eso es todo? Porque si eso es todo lo que tiene la policia, si a las pruebas me remito, los McCann son más inocentes que un pajarito. Ah, no!!! que es que sedaban a la niña. Prueba sólida donde las haya. Yo poto. Y más teniendo en cuenta que en el 2004 tuvieron un caso similar en la misma zona (menuda coincidencia) y también fue acusada la madre. Mejor no vamos con niños al Algarve, porque debe haber un virus que hace que los padres se carguen a los hijos, los escondan, y el mismo policia brillante los detenga. Como yo soy mal pensado me parece demasiada coincidencia el mismo sitio con el mismo policia. Mi convicción es tan válida como la del “psiquiatra forense”, porque está basada en las mismas pruebas: NINGUNA. ¿Por qué no empiezan a especular los programas basura con eso?

Y ese supuesto psiquiatra forense (como decía Gila igual era forense porque conducía un ford) se aventura a realizar un diagnóstico psiquiatrico en base a la cara que presenta en las entrevistas la madre de la niña. Eso en un país donde un psiquiatra, tras una entrevista exhaustiva y a solas no acierta ni la cuarta parte de las veces. Y se aventura a decir que “ella es la que manda”, que si “se confesaron es porque tenían culpa”…

Es decir, la presunción de inocencia nos la pasamos por el fistro.

Dicen chorradas como que “el secreto de sumario (que si no me equivoco lo decreta un juez instructor) no le interesa al juez instructor”. ¿Entonces para que lo decreta?

“Que si el ADN no puede ser de los gemelos y la niña a la vez”. Primero: No hay muestras previas del ADN de la niña, así que la única comparación es con cada uno de los gemelos por separado, porque si no son mellizos tienen distinto ADN. Y si encima no es concluyente, ya me direis.

Es que sobre este tema se han escrito muchas barbaridades. Como que sabían que habían sedado a la niña esa noche porque las muestras de ADN del coche así lo demuestran. Me reiría si no fuera un tema serio. Mucho CSI han visto algunos…

No se si son culpables o inocentes. Si tengo que juzgar por las pruebas que cuentan son más inocentes que un manco al que acusan de robar guantes. Y si son inocentes todos estos carroñeros usureros y cosas peores que no digo porque no queda bien tendrían que ser multados o algo peor. No se puede jugar así con la vida de las personas. Y más, teniendo en cuenta que si son inocentes les han secuestrado a su hija que no aparece, y bastante tienen ya con eso.

Y si son culpables, vivimos en un estado de derecho, que es lo que nos queda, y en un estado de derecho todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Y con lo que hay solo se demuestran tres cosas: La incompetencia de la policia portuguesa, la carroñería de los programas de algunos que se llaman periodistas y manchan el buen nombre de los periodistas de verdad, y la ligereza con la que juzgamos a los demás sin tener pruebas ni estar legitimados para ello.

martes, 18 de septiembre de 2007

Patriotismo

Siempre hay algo que me llama la atención cuando un deporte se comienza a seguir de forma masiva. En este país, al ciudadano medio en la mayoría de los casos, y exceptuando el fútbol, no le gusta un deporte por el deporte en sí, sino porque quien participa en él saque resultados buenos o malos siendo Español.

Recuerdo quien veía el tour de Francia antes de que participase Perico Delgado (en los buenos tiempos de Hinault). En España veían el tour cuatro gatos. Pero claro, comienza a despuntar Pedro Delgado un poco, y como es Español, todos a seguir el tour. Importa poco que no se hayan subido a una bicicleta en su vida, y que Perico sea Segoviano y ellos de Cadiz o La Coruña y no lo conocieran ni lo fueran a conocer en su vida… Pero es español… y como es español, lo toman como algo suyo.

Ocurrió después con Indurain, y ahora ocurre en mayor medida con Fernando Alonso.

Tele5 compró los derechos de retransmisión de los campeonatos del mundo de fórmula 1 a precio de risa. Eso fue antes de que Fernando Alonso comenzase a despuntar y a ganar carreras. Nadie veía los grandes premios excepto los verdaderamente aficionados que eran cuatro. A partir de entonces, un público marginal comenzó a crecer hasta los 7 millones de espectadores en directo y hora punta, lo cual es una cantidad más que respetable.

¿Qué sabían estos 7 millones de nuevos aficionados al automovilismo antes de que Alonso comenzase a ganar? Poco o nada, pero por ciencia infusa son amplios especialistas en motores, escuderías, formas de salir en las carreras, formas de pilotar, neumáticos y lo que se tercie. Todos están legitimados para discutir si un coche obstaculiza a otro y lo que es legal y lo que no. Todos expresan su opinión y se enfrascan en amplios diálogos de besugos donde el mejor es el que dice la tontería más grande. Tanto es así, que si no te metes en ese diálogo y das tu formada opinión el lunes posterior a un gran premio vas a tener tu boca cerrada, porque en el trabajo no se habla de otra cosa.

Y es lo más importante. Si pasas por el parque cuando se está disputando un gran premio oirás a alguien preguntar como le va a Alonso, como si ellos llevasen comisión o algo.

¿Bajarán los garbanzos porque gane o pierda Alonso? Pues no, los garbanzos costarán lo mismo gane o pierda. Pero la gente actua como si bajasen cuando gana y subieran cuando pierde. Nunca lo entenderé. Lo más gracioso es que si tuvieran que pagar a Alonso porque es español y “nos representa” nadie soltaría un duro. Es justo si tenemos en cuenta por que corre Alonso, o Perico o Indurain: Por dinero. No corren por ser españoles, e intuyo que les importa poco. Si a Alonso le dijeran que iba a cobrar 10 o 20 millones al año en vez de los 3000 millones que dicen que cobra, pero a cambio representaría a España… diría que se metieran la representación por el fistro, porque corre, como es lógico, por dinero.

Por otra parte conozco extranjeros que me caen bien y españoles que me caen mal. Nunca entenderé que se apoye a alguien por el lugar donde ha nacido y no por su competencia.

Al final solo es patriotismo de hojalata.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Como NO colgar un espejo

Tienes que colgar un espejo poniendo dos tacos con dos alcayatas a la distancia adecuada para las hembrillas que trae el espejo.

Vas al armario. Coges dos alcayatas. Recoges todo lo que se te ha caido al suelo. Coges dos tacos del 6. Marcas donde debería ir el cuadro.

Vas a por el taladro. Luego vas a por el alargador porque el cable del taladro no llega.

Coges el taladro. Lo enchufas. Te das cuenta de que no has puesto la broca. Vuelves a por la broca. Colocas la broca. Raudo y veloz desenchufas el taladro. Vas por el agua oxigenada. Te desinfectas la herida que te acabas de hacer al poner el taladro en marcha por error mientras colocas la broca. Vuelves a intentar poner la broca. Ya tienes el taladro con la broca puesta. Miras las marcas que has hecho en la pared para hacer los agujeros.

Aprietas el gatillo del taladro y te acercas a la pared con el taladro en marcha. Sueltas el gatillo. Luego tendrás que reparar el agujero y el surco que has hecho por error cuando acercaste el taladro en marcha a la pared.

Acerca el taladro APAGADO a la pared. Coloca la punta de la broca en la marca. Enciende el taladro. Aquello no perfora. Suelta el gatillo. Enciende el percutor. Vuelve a poner en marcha el taladro. Haz el agujero. Busca a oscuras el teléfono del electricista. Vas al cuadro y consigues dar la luz, pero en esa habitación ya no funciona. Tendrás que hacer el otro agujero con linterna. Te acercas. Colocas la broca en el agujero. Ves que el taladro hace un ruido raro al perforar, pero te da igual y aprietas más. Raudo y veloz busca la llave de paso para cerrar el agua, porque como siga saliendo agua de ese agujero vas a inundar a los vecinos de abajo. Busca el teléfono de un fontanero.

Te cambias la venda porque aquello sangra cada vez más.

Al fin ya tienes hechos los agujeros. Vas a por los tacos. Entran con demasiada holgura. ¿Qué broca has usado? Ponía 6. No señor mio, ponía nueve, pero la has mirado al revés.

Bajas a la ferretería a por tacos del 9. Colocas los tacos. Esta vez son los adecuados. Colocas las alcayatas. Son demasiado pequeñas para un taco del 9 (eran para un taco del 6). Bajas a la ferretería a por alcayatas más grandes. Las colocas. El espejo entra mal porque las hembrillas son pequeñas para esas alcayatas. Bajas otra vez a la ferretería. Compras hembrillas más grandes. Intentando poner las hembrillas te cargas el espejo.

Vas a comprar otro espejo y compras alcayatas que valgan para las embrillas del espejo y los tacos del 9. Subes a casa. Colocas las alcayatas. Colocas el espejo. Te queda torcido porque no mediste bien y no usaste el nivel.

Vuelves a medir. Esta vez usas el nivel. Haces otro agujero. Ya taparás el otro cuando arregles el surco que hiciste antes. De paso deberás pintar la habitación. Colocas otro taco del nueve. Cuelgas el espejo… y por fin has acabado la historia.

Médico de urgencia: 90 euros

Electricista: 90 euros

Fontanero: 100 euros

Albañil (el fontanero tuvo que picar la pared): 120 euros

Espejo roto: 120 euros

Pintor: 240 euros

El que cuelgues tú solo el espejo… no tiene precio. Para todo lo demás, mejor llama a alguien que te lo haga o te cargas la casa.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Como hemos cambiado

A veces, solo a veces, recuerdo a los amigos que he ido dejando atrás. Recuerdo a aquellos amigos de la EGB cuando era niño, con ocho o nueve años, que al cambiar de colegio nunca volví a ver ni a saber nada de ellos. Recuerdo al grupo del instituto, lo bien que lo pasábamos, y recuerdo aquella promesa de no perder nunca el contacto, y si aún así lo perdíamos el volver a encontrarnos el 14 de Febrero de 2002 en las puertas de nuestro centro de estudios. Recuerdo al grupo de la pandilla, donde conocí a mi actual pareja y con los que, salvo excepciones, hace meses cuando no años que no veo.

La vida es eso, es caminar y dar pasos, y en tu camino dejas atrás (o te dejan atrás) a otros que toman otros caminos o van por el tuyo a distinta velocidad.

Es triste pensar que toda esa gente que un día fue importante para ti está por el mundo, no sabes nada de ellos, si están en dificultades no les puedes ayudar y si lo están pasando bien no puedes compartir su alegría.

¿Por qué nos distanciamos? Quizás cambiamos con la edad, o simplemente el azar hizo que nuestros caminos se cruzasen y se separasen posteriormente. Quizás en realidad no éramos amigos, sino personas que compartían aficiones comunes o necesidades comunes en momentos concretos.

Cuando miro a los que van ahora al instituto veo a personas despreocupadas, alegres, joviales, ingénuas… supongo que como éramos por aquel entonces. Sin embargo ahora somos “mayores”, y tomamos “crianza” (como en aquel episodio de 7 vidas). No es que necesitemos cambiar, nos lo imponemos a nosotros mismos. Y eso hace que las prioridades de aquellos tiempos se diluyan en las preocupaciones de la vida diaria de adultos, en la que no hay tiempo para la ingenuidad. Yo no añoro ser niño, ni ser adolescente. Añoro la actitud que teníamos aquellos días que la sociedad ha ido dejando sin fuerza hasta el punto de hacerla desaparecer. Como decía aquella canción de “Presuntos Implicados”, «Como hemos cambiado»

jueves, 13 de septiembre de 2007

Los intermediarios

Cuando cogemos una manzana para comérnosla (al estilo de Barbosa en Piratas del Caribe) vemos la manzana, y pagamos por ella. Pero no nos percatamos de la cantidad de personas que viven de esa manzana sin realizar ningun aporte práctico a la misma más que llevarla de un lado para otro.

Puede que suene a broma el que a veces la persona que recoge las manzanas cobra la décima parte de lo que nosotros pagamos en la tienda o el supermercado, ya que desde que el agricultor vende la manzana al primer intermediario, este al transportista, este al mayorista, este al minorista y por último a nosotros, el producto se encarece, y mucho.

Lo mismo ocurre con la mayor parte, por no decir todos, los bienes que adquirimos, sean perecederos o no.

Si supieras cual es la diferencia entre lo que has pagado por el ordenador que estás utilizando y su coste real seguro que te sorprendías.

Al final en el mundo los que realizan trabajos realmente productivos son cuatro, y el resto vivimos a sus expensas.¿Como sería el mundo si todos realizásemos actividades realmente productivas? Probablemente sería un mundo más justo y con más recursos.

Pero eso nunca llegará, porque los que no producimos somos mayoria.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Historia Universal 2ª parte – La prehistoria II

Habíamos quedado en que la mujer había descubierto el fuego, y en la invención de diversos conceptos que aún utilizamos hoy en día.

Sin embargo, a pesar de haber descubierto el fuego por casualidad les costaba mucho volver a crearlo. No tenían claro cual era el mecanismo que a la postre encendía la chispa, así que repetían todo el ritual completo. Para ello el marido tenía que acostarse con la vecina y su esposa le perseguía de nuevo tirandole piedras. Después de varios intentos volvía a prenderse el fuego. Eso podía durar días.

Como a la señora esposa no le hacía gracia que su marido copulase con la vecina se estableció que el fuego debería estar encendido las 24 horas para que el marido no tuviera que hacer el sacrificio. Un día el marido cogió una piel de animal para apagar el fuego (¡¡que pillín!!) y comenzó a salir humo negro. Apartó la piel y volvió a ponerla creyendo que el fuego desaparecería. Eso hizo que aparecieran figuras de humo en el horizonte. Se asustó y tiró la carne de la caza de ese día al fuego a ver si se apagaba. Pero no tuvo éxito. Todos los que en la lejanía vieron el humo comprendieron que estaba ocurriendo algo y volvieron corriendo, y se encontraron al hombre intentando apagar el fuego. Se había inventado la comunicación por señales de humo. Ese día el marido recibió pedradas aunque el fuego estaba encendido. Como no había más caza tuvieron que comer la carne que el hombre había arrojado a la hoguera. Y vieron que estaba mucho mejor cuando se echaba al fuego que cuando estaba cruda. Se había inventado la cocina.

Comprobaron además, que cuando estaba el fuego encendido los animales no se acercaban. Comprobaron que se podía conseguir fuego con ramas más pequeñas, y así te podías alejar del fuego y las bestias no te atacaban. Se había inventado “el fuego portátil” o “telefuego”, la antorcha.

Se especula sobre como se inventó la peluquería. A pesar de lo que dicen la mayoría de las corrientes, parece ser que la antorcha tuvo mucha culpa. El hombre era inexperto a la hora de llevar la antorcha y en un accidente la acerco demasiado al pelo de su señora. El pelo se quemó. Más tarde, la mujer al agacharse para beber se vió. Y le gustó lo que vió. Se lo contó a sus compañeras, que quisieron tener el pelo igual. Se había inventado la moda de los peinados y la figura del peluquero, aunque los métodos eran claramente diferentes a los de hoy en día.

El tema del maqullaje fue algo que también se inventó por accidente. Los mosquitos de la prehistoria eran grandes como burros, y pegaban unos picotazos igualmente grandes. Probaron a taparse con pieles, pero los mosquitos se colaban igual. Un día, cuando los hombres prehistóricos veían uno de los pocos espectáculos que se podían permitir, la lucha de tías buenas en barro, se dieron cuenta de que los mosquitos a ellas no les picaban cuando estaban embadurnadas de barro. A partir de ese momento todos se embadurnaron de barro. Y del mismo modo, la señora del pelo quemado se agachó a beber, y se vió la cara con barro. Y también le gustó. Lo comentó con sus compañeras, y a partir de ese momento comenzaron a usar el barro para algo más que la lucha y la protección contra los mosquitos. Se había inventado el maquillaje.

No está claro por qué el hombre comenzó a usar taparrabos. Una corriente sostiene que era debido a las lesiones que se causaba en su pene al golpeárselo contra las piedras. Hay que tener en cuenta que los hombres de la época eran paticortos y penilargos. Sin embargo eso no explica por qué las mujeres también usaban taparrabos. Otras corrientes sostienen que era para evitar la suciedad y las infecciones. Ese es un tema en del cual todavía queda mucho por hablar.

Dejamos entonces el tema del paleolítico con el ser humano poseedor del fuego y del maquillaje. Fue una época dura, pero apasionante para el historiador riguroso.

lunes, 10 de septiembre de 2007

El biberón de madrugada

Tienes el despertador puesto a las 3 de la mañana. A veces suena, y a veces el niño releva al despertador de su trabajo y lo hace él mismo. Es un despertar mucho más estresante y asqueroso.

Cuando te despierta el despertador, te despiertas con cara de Zombie vas a la cocina a preparar el biberón y si no tienes cuidado le echas zumo de naranja en vez de agua y sal en vez de leche en polvo. Eso cuando te despiertas tú antes de los llantos del bebé.

Si el bebé comienza a llorar te pondrás a cien e irás a preparar el biberón a toda carrera, porque sabes que tiene hambre y no quieres que llore. Entonces sí que aciertas con el agua y con la leche en polvo, pero con las prisas volarán por los aires y acabará todo en el suelo.

Después de lavarlo, esterilizarlo y preparar otro (ya limpiarás el suelo más tarde) echas la medida de agua que toca y como la boca del biberón no es muy grande caes todo por la encimera. Te acuerdas de todos tus parientes próximos y lejanos y vuelves a intentarlo, y por fin consigues prepararlo. Pero el biberón está frío, y no querrás que tu peque se quede helado. Toca calentar el biberón. Existen diversas técnicas. Al baño María, en el microondas, en el calienta-biberones… Yo me decanto por el calienta-biberones. No me gustan los microondas y no es plan de llamar a la tal María para que se bañe y caliente el biberón a las tres de la mañana. La pega del calienta-biberones es que es algo lento. Pero mientras se calienta el biberón si el bebé no llora puedes limpiar el suelo que has manchado antes.

Cuando se apaga la luz del calienta-biberones te echas un poco en la mano, y en ese momento, mientras pegas un grito de dolor por la quemadura, te das cuenta de por que es necesario hacer eso y no es ninguna tontería.

Enfrías el biberón debajo del grifo con tan mala suerte que se te abre el biberón, se te derrama todo, y vuelta a empezar.

Tras repetir toda la historia OTRA VEZ, consigues tener un biberón con la temperatura justa y al final bien hecho. Vas a ver al niño y el pobre se durmió por aburrimiento. Le despiertas y le das el biberón. Se lo come todo porque entre pitos y flautas, biberones en el suelo y biberones abiertos llevas tres cuartos de hora de retraso. Luego toca que el niño eche el erupto. Cuando crees que está todo acabado el niño te vomita encima, y tienes que cambiarle la ropa y cambiártela tú. Por fin, después de todo eso, de limpiar el suelo y de limpiar el biberón te puedes ir a la cama a seguir durmiendo. Pero piensa que sobre todo al principio, los biberones son cada cuatro horas, así que puedes dormir un par de horitas y vuelta a empezar.

Hace 30 o 40 años

Hace 30 o 40 años, si querías ver una serie o una película, tenía que ser en el único canal de televisión que había, hasta que comenzó a emitir la segunda, y como no podías grabarla porque no existía el vídeo ni el dvd, o la veías en el acto o te quedabas sin verla. Y no había reposiciones, porque a cierta hora dejaban de emitir y no había programación ni por la noche, ni por la mañana, excepto los sábados y domingos.

Y lo mejor era que como el mundo tenía que ver el mismo canal, al día siguiente todo el mundo comentaba la misma serie o la misma película.

Eso de estar localizable a todas horas con el móvil tampoco era posible y podías desaparecer y que nadie te encontrase sin tener que inventarte la tan manida disculpa de que te habías quedado sin batería en el móvil.

Los viajes por carretera se convertían en una odisea, las averías de los coches eran frecuentes y el tener que llamar a la grúa se convertía en un calvario (porque no había móviles).

En los supermercados (que digo... en las tiendas de ultramarinos) las cajeras (la tendera) debían teclear el precio en el teclado o escribir la nota en un papel, (no había lectores de códigos de barras) y las equivocaciones eran frecuentes. Además el teclado, cuando lo había, era analógico y las teclas no eran tan suaves ni tan rápidas como las digitales.

No existían las consolas ni portátiles ni fijas. Lo más que había eran máquinas de pinball analógicas en los bares. Y si querías jugar al fútbol, bajabas a la calle y jugabas de verdad, no con el dedo.

Tampoco existían los ordenadores (me refiero a los personales. Sobre la “historia de la informática” es posible que hable otro día), no existían las calculadoras científicas (y prácticamente las básicas tampoco), no existían los navegadores ni las agendas electrónicas.

Cuando tenías que sacar dinero tenías que ir al banco en horas de oficina, generalmente a tu sucursal. La forma de pago era metálico o metálico, con lo que había que llevar siempre el dinero encima.

Si tenías que acordarte de algo o utilizabas bolígrafo y papel o utilizabas las neuronas que poblaba tú cabezas justo debajo del pelo.

La mayor parte de los inventos que ahora nos hacen la vida más fácil han traido como consecuencia que nos hagamos vagos. Hoy por hoy no tratamos de recordar los números y las citas, ya lo hace la agenda por nosotros. No hacemos cuentas, que las haga la calculadora o la hoja de cálculo. No tenemos que ser previsores a la hora de disponer de efectivo, porque hay cajeros en todas partes, y si no siempre puedes pagar con tarjeta.


No hay que preguntar si te pierdes, porque el navegador hace que no te pierdas, tanto que te acostumbras a no mirar las indicaciones de salidas en las autopistas, y si no tienes encendido el navegador te las pasas.


Es sorprendente como esos inventos nos han cambiado la vida.